Cuando los luchadores de sumo te sirven el almuerzo: una experiencia única de sumo en Kuji

El 17 de junio asistí a un evento de sumo único en su género en una fábrica de senbei (galletas de arroz) de la ciudad de Kuji, en la prefectura de Iwate.

Cuando la gente piensa en el sumo, suele imaginarse los grandes torneos de Tokio u Osaka, pero hay otra faceta: dónde y cómo entrenan estos luchadores cuando no están compitiendo.

Cada año, desde 2018, los luchadores de la escuela Tokitsukaze (Tokitsukaze-beya) visitan Kuji para participar en un campamento de verano especial y un evento de intercambio. Esta ciudad está a apenas una hora en coche de Ichinohe, lo que me hizo sentir aún más inspirado. Eventos como este muestran una faceta diferente de este deporte y de la región, y me recuerdan por qué me encanta tanto Iwate.        

¿Qué pasó aquel día?      

En primer lugar, observé de cerca cómo entrenaban los luchadores. Fue impresionante: su tamaño, su disciplina, sus técnicas y sus movimientos, a la vez fuertes y elegantes. De hecho, era la primera vez que veía el sumo en persona, y no era el único: muchos asistentes también comentaron que era su primera experiencia con el sumo en directo, lo que creó un ambiente emocionante y acogedor.

Pero lo más sorprendente vino después del entrenamiento. ¡Los propios luchadores nos sirvieron la comida! Que unos luchadores de sumo hicieran de camareros fue una de las experiencias más singulares que he vivido en Japón hasta ahora. Eran simpáticos, atentos y muy sonrientes. 

Casi parecía un «café de sumo», un concepto que me recordó a los cafés de cosplay de Tokio u Osaka. Aunque no recomendaría convertirlo en un negocio, fue una experiencia realmente valiosa y memorable. ¿Y el precio? Solo 1.000 yenes por persona (unos 7 dólares estadounidenses), ¡una auténtica ganga!

         

El menú:  

Un delicioso guiso tradicional llamado «chankonabe», conocido a menudo como «guiso de sumo», que suelen tomar los luchadores para ganar fuerza y aumentar de peso de forma saludable.     

Pescado blanco y salmón cocinados en mantequilla, ¡una auténtica delicia!
Una guarnición a base de algas cortadas en tiras parecidas a fideos, acompañadas de satsumaage (pastelitos de pescado fritos).                     

Al ver a estos atletas de gran envergadura, uno podría pensar que su comida es pesada y grasienta, pero en realidad es todo lo contrario. La comida era reconfortante, sabrosa y, sorprendentemente, saludable, llena de verduras y con un equilibrio nutricional perfecto. Me ayudó a darme cuenta de que sus cuerpos tan grandes están, efectivamente, formados por músculo y fuerza.    

Conversaciones con los luchadores          

Mientras servían la comida, tuve la oportunidad de hablar con algunos de ellos. Me contaron que les encanta venir a Iwate en verano por su clima fresco y su aire puro. A diferencia de Tokio y Osaka, donde los veranos son cada año más calurosos y húmedos, Iwate ofrece un entorno refrescante, rodeado de árboles y del mar, perfecto tanto para entrenar como para recargar las pilas.                     

También me contaron que, para este viaje, habían pagado ellos mismos un autobús privado, a diferencia de los torneos habituales, en los que se cubren los gastos de desplazamiento. ¡Incluso vimos su autobús y, teniendo en cuenta su tamaño, parecía increíblemente estrecho e incómodo!                                 

Durante esta visita, también se detuvieron en la escuela primaria Yamagata, en Kuji, donde se quedaron sorprendidos al ver lo pocos niños había. Esto les hizo reflexionar sobre los graves retos a los que se enfrentan las zonas rurales, como la despoblación, mientras que las grandes ciudades se enfrentan al problema del hacinamiento en las escuelas. Expresaron un fuerte deseo de encontrar formas de contribuir y dejar una huella positiva en las comunidades locales que visitan.

Reflexiones    

Aunque no se trataba de un torneo profesional de primer nivel, el evento fue realmente inolvidable.

Lo que más me inspiró fue ver cómo una idea sencilla, sin grandes infraestructuras ni presupuestos elevados, puede crear un vínculo fuerte y significativo con las personas.             

Creo sinceramente que Iwate (y, sobre todo, los pueblos pequeños) podría beneficiarse enormemente de organizar experiencias similares centradas en las personas. Eventos únicos y a pequeña escala como este calan hondo en los visitantes y pueden convertirse en valiosas herramientas para promover el turismo regional. 

¡Sin duda fue uno de los días más memorables que he pasado en Japón!              

Lecturas recomendadas                

Si quieres saber más sobre este evento de sumo único y las actividades de la escuela Tokitsukaze en Kuji, puedes consultar este artículo detallado de la NHK (en japonés):    
https://www3.nhk.or.jp/lnews/morioka/20250616/6040025931.html
https://www3.nhk.or.jp/lnews/morioka/20250616/6040025931.html

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